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¿Qué plantar para las abejas nativas?

Cadeguala-albopilosa

Al ojo común no es tan obvia la relación, pero existe una sincronía fundamental entre la flora nativa y las abejas silvestres. Han pasado miles de años forjando esta relación de dependencia, en la cual han evolucionado para aprovecharse mutuamente. Las abejas se alimentan de la flora y estas últimas aprovechan del servicio de polinización de las abejas para la producción de semillas y frutos que, dado el vínculo con toda la cadena de seres vivos de un lugar, también son aprovechados como alimento.
La flora nativa se denomina así al estar presente de manera natural en un lugar. Es decir, lo nativo variará de acuerdo a la región geográfica en la que nos ubiquemos. Por esta misma razón, la flora nativa ha evolucionado y se ha vuelto más resistente a plagas, tipo de suelo, a los intensos eventos atmosféricos y, si está en el lugar adecuado, necesitará de poca atención para su cuidado.
Además de estas provechosas características, la flora nativa entrega más beneficios para los humanos, como la regulación térmica, algo muy importante con el aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor por cambio climático, y agravada por las “islas de calor” generadas por el hormigón (caminos, carreteras, edificios, explanadas). También reduce la erosión en zonas de pendiente, ya que fija y enriquece el suelo. Son casi incuantificables los beneficios.

La muy aromática menta de árbol (Satureja gilliesii)

Algunos ejemplos de plantas nativas, para la ciudad de Santiago y alrededores, considerando jardín, azoteas y plazas:

  • Brea (Tessaria absinthioides).
    – Chilco (Fuchsia magellanica) arbusto.
    – Arvejilla (Vicia magnifolia), trepadora semisombra.
    – Menta de árbol (Satureja gilliesii), arbusto de zonas soleadas.
  • Malva del Cerro (Sphaeralcea obtusiloba) suelos degradados y soleados.
    Stachys sp.
    – Coralillo (Lycium chilense), arbusto de zonas soleadas.
  • Chupalla (Eryngium paniculatum) bandejones y perímetros.
    – Ortigas nativas (Loasa tricolor, Loasa placei, Loasa triloba) ubicadas idealmente al costado de muros o zonas poco transitadas. Son fundamentales para muchas especies, por ejemplo, para abejas del género Caupolicana, siendo su fuente principal de recursos.
    – Culén (Psoralea glandulosa), arbolito. Muy fácil de propagar.
    – Calceolaria o capachitos (Calceolaria sp) herbáceas/subarbustos con varias especies, fundamentales para las abejas aceiteras, como las del género Chalepogenus o Centris.
    Baccharis, género con varias especies, muy importantes para el forraje, tanto para inicios como finales de temporada.
Abeja nativa de Chile, del grupo de “abejas aceiteras”, Chalepogenus caeruleus (Apidae) forrajeando una flor de Calceolaria sp. Descansan, entre labores, dentro de la mismas flores, conocidas comúnmente como capachitos.
Capachito blanco (Calceolaria nitida)

Especies de mayor tamaño pueden ser:
– Mayú (Sophora macrocarpa). Arbolito, semisombra.
– Ñipa (Escallonia rubra). Arbusto, sol, riego moderado.
– Huañil (Proustia ilicifolia). Arbusto, zonas soleadas.
– Pucana (Proustia cuneifolia). Arbusto, zonas soleadas.
– Mitique (Podanthus mitique). Arbusto, semisombra.
– Adesmia, Espinillo (Adesmia confusa).
En general, se necesitan especies perennes (que no botan hojas) para ayudar disipar el ruido, absorber y fijar en parte la polución y ayudar a refrescar, sobre todo en la enorme e influyente “isla de calor” de Santiago:
– Maitén (Maytenus boaria).
– Quillay (Quillaja saponaria).
– Peumo (Cryptocarya alba).
– Belloto del Norte (Beilschmiedia miersii).
– Bollen (Kageneckia oblonga).
– Naranjillo (Citronella mucronata).
– Corontillo (Escallonia pulverulenta).
– Boldo (Peumus boldus).
– Patagua (Crinodendron patagua).
– Culén (Otholobium glandulosum).
– Molle (Schinus latifolius).

  • Tara (Caesalpinia spinosa)
    – Algarrobo (Prosopis chilensis).
    En ciertos lugares, en el perímetro idealmente, los chaguales o puyas (Puya sp), alternando con cactus (Echinopsis sp o Eriosyce sp), algarrobos (Prosopis chilensis) o taras (Caesalpina spinosa), todos de bajo requerimiento hídrico.
    Para los deslindes se pueden utilizar cercos vivos con los cruceros (Colletia hystrix y Colletia ulicina). Estos son muy importantes para diversas abejas nativas, muy aromáticos y espinosos.
    En la orilla de la casa, escalones, se puede utilizar menta de árbol (Satureja gilliesii) y Coralillo (Lycium chilense) y una serie de herbáceas nativas como alstroemerias (Alstroemeria sp), añañucas (Phycella sp, Rodophiala sp).
Un macho, abeja Chilena haciendo lo suyo sobre Pteromonnina pterocarpa.

Nidos
A nivel general, la mayoría de las abejas nativas son solitarias y utilizan diversos sustratos para hacer sus nidos, principalmente en el suelo (arenoso o arcilloso), al menos un metro de profundidad, también en tallos (de la Puya, por ejemplo) o ramas y troncos en galerías abandonadas de coleópteros. Por ende, dejar sustratos y estos espacios intocables, es muy importante.

Apartado: Aguas Grises
Para maximizar nuestro impacto positivo en el día a día, regar con aguas grises (ducha, lavadora,) junto con la utilización de las azoteas con espacios y sistemas de fijación, para ir abonando con tierra de compost (compostaje de desechos orgánicos como cáscaras, hojas, generados por los habitantes del edificio) y así tener un excelente sustrato (tierra) para plantar flora nativa junto a huertos para autoconsumo.