Autor: Fundación Abejas de Chile

¿Por qué es importante el déficit wallaceano?

El llamado “déficit wallaceano” hace referencia a la falta de información sobre la distribución geográfica de una especie. Entonces, ¿por qué es importante el déficit wallaceano? Si queremos tomar acciones concretas y correctas a nivel de políticas públicas y monitoreo, por ejemplo, es fundamental saber dónde están ubicadas las especies que queremos proteger. Esto supone, por supuesto, un amplio y extenso trabajo de investigación en terreno para comprender la biología y ecología de una especie.
 
En Chile, si hablamos de abejas nativas, el déficit wallaceano de algunas especies es abrumador y, por lo tanto, el trabajo de campo es un largo camino que tenemos aún por recorrer como Fundación Abejas de Chile. Tal es el caso de la Orphana inquirenda (de la familia Andrenidae, en la imagen), abeja de comportamiento crepuscular, una de tantas especies que tenemos aún por estudiar sobre distribución, biología, ecología y otros factores.
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Altos de Cantillana

¿Qué son y por qué necesitamos corredores biológicos?

Están invisibilizados, pero están ahí y son parte de un sistema amplio y complejo que sustenta nuestra vida. Generalmente hablamos de abejas nativas y su importancia, pero ellas son parte de una estructura más grande que comprende a todos los seres vivos e, incluso, a la geografía en la cual estamos situados. Es en estas estructuras donde los corredores biológicos alcanzan mucha importancia, pues son verdaderas carreteras vivas que permiten la generación de los llamados servicios ecosistémicos, procesos biológicos que facilitan que nosotros obtengamos alimento y agua limpia durante todo el año, por ejemplo.

En Chile, un corredor biológico funcionando como tal no existe, pues este debe ir asociado a políticas públicas. El establecimiento de un corredor biológico significa el manejo del suelo (sin químicos) y sus microorganismos, hasta el desarrollo sano de plantas y árboles que florezcan en una secuencia temporal que permita entregar recursos a otros seres vivos que dependen de ellos durante todo el año.

Pongamos un ejemplo a la vista de todos: si uno viaja en automóvil por el sector de Angostura en Chile, en el límite político entre la Región Metropolitana y la Sexta Región, tiene por un lado a la rica en biodiversidad Reserva Natural Altos de Cantillana y, por el otro, un cordón de bellos cerros que asoma su nariz en el sector, pero que se introduce hacia la Cordillera de los Andes. Por aquí circulaban de este a oeste y viceversa una gran cantidad de seres vivos, hasta que una serie de trabajos que se hicieron en el lugar, los que incluyeron edificios, desvío de aguas, depredación de los cerros con sus árboles y arbustos, relleno de suelos, interrumpieron este tránsito. Se rompió el equilibrio.

Un manejo inteligente y planificado de desarrollo debe considerar la geografía de los lugares a intervenir, considerando el tránsito seguro de fauna y flora, hasta microorganismos, entre los ecosistemas que sostienen. Es más, entre otros múltiples factores, las políticas públicas para el establecimiento de corredores biológicos deben manejar y prohibir en su perímetro, por ejemplo, el tránsito y presencia de ganado, perros y gatos domésticos, los que al ser ajenos a estos ecosistemas, causan daños irreparables, depredando otras especies y transmitiendoles enfermedades también, enfermedades que no estarían presentes en el lugar si no fuese por descuido o ignorancia de sus propios dueños.

Las consecuencias en la fauna, por intervención de los espacios donde circulan, son dramáticas:

Un ecosistema sano y, por ende, un corredor biológico sano, es un refugio para seres vivos y tiene sus propios controladores, así como está compuesto esencialmente por flora y fauna nativa, el que al estar establecido generalmente cerca de predios agrícolas, transfiere sus servicios de polinización y control biológico, por ejemplo, para nuestro beneficio, aumentando producción y calibre de las cosechas.

Estas consideraciones se vuelven aún más importantes si pensamos, por ejemplo, en las empresas forestales, las que abarcan grandes extensiones de terreno y son muy bajas en biodiversidad por consecuencia del manejo y maximización de sus monocultivos, deteriorando los suelos y cortando el tránsito de muchos seres vivos, por aire y por tierra.

Para la creación de un corredor biológico o ecoducto no es necesario imaginar grandes extensiones de terreno. Es más, para la eficacia de una buena planificación puede considerarse un ancho como mínimo de 15 metros, estableciendo los límites naturales a través de rocas, árboles, arbustos y herbáceas nativos, por ejemplo, y con acceso a abrevaderos o cuerpos de agua derechamente. Este espacio, apartado del tránsito e influencia humana, permitirá la comunicación entre seres vivos como los mamíferos, a través de sus huellas de olor, generando las condiciones para traslados seguros.

Ecoducto en Noordzijde, Países Bajos. Foto: Wikimedia bajo licencia Creative Commons.

También es importante dejar espacios como roqueríos que sirvan de refugio a insectos, aves y a especies más grandes, para no dar ventajas a ciertos organismos sobre otros al momento de cazar por su subsistencia. Por último, lo ideal es que un corredor biológico empalme con quebradas, cordones montañosos y otros hitos geográficos que nutran y permitan el traslado de especies entre distintos lugares para asegurar la estabilidad de los ecosistemas naturales.

Galería Abejas Nativas

A lo largo de Chile, a la fecha, se han registrado más de 450 especies de abejas, con un alto porcentaje de endemismo. Acá encontrarás algunas especies agrupadas en sus respectivas familias.

Andrenidae

Calliopsis hirsutula

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Desde la región de Atacama hasta la región de La Araucanía. Abeja de tamaño mediano, 10 mm. Su abundante pilosidad les permite posarse superficies rocosas o arenosas con altísimas temperaturas, aislándola sin problemas. Cavan frenéticamente y son capaces de encontrar su nido en suelos muy arenosos.

Nuevo Santuario de la Naturaleza Humedal Río Maipo: el informe.

Con satisfacción hemos recibido la noticia de la publicación en el Diario Oficial de la creación del Santuario de la Naturaleza Humedal Río Maipo. Ha sido un largo camino de las organizaciones y diferentes actores públicos y privados presentes del lugar, para llegar a esto, especialmente de la Fundación Cosmos, con quienes compartimos visión y tenemos un prometedor lazo que nos une.

La categoría de Santuario permitirá dar protección legal a un lugar, hasta hace poco maltratado, pero de alto valor biológico y rico en biodiversidad. 

Recientemente visitamos el humedal, observando y analizando cómo conviven diferentes especies, así como reconociendo amenazas y el trabajo que hay por hacer, por lo cual elaboramos un informe que incluye estas variables y que puedes descargar aquí:

DESCARGA

Colletes bicolor forrajeando Lycium chilense (Coralillo), en una reciente visita al Humedal Río Maipo.

 

Xeromelissa, imágenes inéditas y más.

Siempre hacemos énfasis en la gran diversidad de abejas nativas que tenemos en nuestro territorio y las muchas que faltan aún por descubrir y describir. Es así como recientemente, cuando se acababa febrero del presente año, se presentó al mundo a la Xeromelissa sororitatis, una nueva especie descrita por un equipo liderado por la investigadora chilena Patricia Henríquez Piskulich, del Instituto de Entomología de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.
Este valioso trabajo, publicado en la revista PeerJ, demuestra una vez más cómo la biodiversidad que tenemos en el país supera las malas prácticas que arrastramos como sociedad y pone en perspectiva el trabajo pendiente de investigación y conservación que tenemos por hacer.

Mini agregaciones de Xeromelissa en grietas de rocas, dormitorios.

La Xeromelissa sororitatis fue descubierta en la zona cordillerana de Farellones a través de trampas. Nosotros, sin embargo, como Fundación Abejas de Chile, llevamos años observándolas y evaluando diferentes aspectos, en terreno variables como asociación floral, nidificación, interacciones y otras características, de diferentes especies de Xeromelissa, tal como se aprecia en las fotografías inéditas que hoy publicamos, pues nuestro fuerte es y será el trabajo de campo, en terreno, el que se complementa y potencia con el trabajo académico y de laboratorio. Esta mancomunidad profesional es clave si queremos profundizar como país en la investigación y protección de nuestra biodiversidad y sus valiosos ecosistemas.

Xeromelissa emergiendo de su nido. Aunque utilizan diversas cavidades, dependiendo del ambiente.

Así como con la Xeromelissa sororitatis, durante las extensas investigaciones y expediciones que hemos hecho a lo largo del país, hemos descubierto otras especies también, siguiendo asociación floral, visitando durante largas jornadas estos lugares, encontrando así agregaciones, viendo periodos de vuelo, diversas nidificaciones, rangos de temperatura lugares clave donde se desarrollan estas especies en diversos ecosistemas, por ejemplo, información valiosa que esperamos publicar en el libro que tenemos pendiente. Sin embargo, iremos haciendo notas y abordando aspectos específicos en la web y RRSS.

El camino es extenso, duro pero maravilloso, y hay muchísimo aún por hacer.

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Chile, la pandemia de la investigación y las abejas.

La actual situación mundial de crisis frente a la pandemia del COVID-19 ha puesto de manifiesto las carencias de los diferentes países al momento de enfrentar esta situación. En el caso de Chile, carencia de herramientas legales, falta de decisión en el poder ejecutivo, ausencia de científicos en equipos de trabajo, débiles infraestructuras hospitalarias, por nombrar algunas.

La emergencia ha puesto a equipos de científicos de todo el mundo a trabajar en una vacuna, en estamentos públicos y privados. Si hay algo común entre quienes lideran estas investigaciones es que son, mayoritariamente, equipos en países que invierten consistentemente en innovación, investigación y desarrollo. Más de 30 tratamientos distintos que incluyen fármacos, una veintena de vacunas en vías de investigación y 82 ensayos clínicos están en marcha, son los datos que entrega la Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones Farmacéuticas.

Según datos de OCDE, Chile es uno de los que menos invierte en Investigación y Desarrollo (I+D) con sólo un 0,36%, una cifra preocupante considerando que Israel aporta un 4,2%, apostando a ser el centro tecnológico del mundo. Esto en la realidad significa que en Chile no hay dinero para mantener a los científicos, ni formarlos, ni proveerles los medios necesarios para desarrollar avances como una vacuna, como algo más que una piedra con cobre mal pagada en el extranjero. La ciencia en Chile vive de concursos anuales que financian proyectos de pequeña escala, sin mucho para masificar sus resultados ni integrarlo a sectores productivos. Los fondos de un concurso pueden ir, por ejemplo, entre 200.000 dólares a un millón. No tenemos en Chile una industria de la filantropía y es lógico. La mayoría de los súper ricos no viven en nuestro territorio y las mentes más brillantes son importadas por grandes potencias. Por otra lado, esto no menoscaba a nuestra comunidad científica. Todo lo contrario, lo que se hace en Chile es con demasiado esfuerzo, luchando contra los intereses e incentivos puestos en cualquier lado, menos en generar la base del conocimiento que nos daría el desarrollo como país. Esto implica que hoy la supervivencia a una epidemia peligrosa depende del resto del mundo.

El impacto que la pandemia del COVID-19 tendrá en Chile está por verse, pero desde ya se pueden sacar algunas conclusiones. Por ejemplo, el desafío de este y otros problemas que enfrentamos como humanidad, como el cambio global y la crisis de las abejas, plantean la necesidad de preguntarnos por qué como país no hemos definido nuevas políticas públicas y prioridades que, por un lado, incrementen la inversión del país en I+D+i, así como involucren y financien a equipos multidisciplinarios para multiplicar los enfoques técnicos y enfrentar correctamente estas situaciones. Además, esto ayudaría a enriquecer, en múltiples formas, al país. ¿Acaso debe, como todo cambio estructural del último tiempo, hacerse desde el clamor ciudadano? Creemos que debemos unirnos y exigir nuestra subsistencia y desarrollo a largo plazo. El camino es invertir hoy en conocimiento.

Como Fundación Abejas de Chile hemos sido fundados y operamos con el patrimonio de nuestro equipo. Sabemos que nuestro trabajo como consultores no es el corazón de nuestro esfuerzo por cuidar las abejas nativas y que los fondos públicos y la filantropía no son una opción al corto plazo. Es por eso que generamos conciencia y pedimos el apoyo de las personas que comparten nuestro interés. Hoy se nos ocurrió pedirte que adoptes una abejorro con una estrategia especial: estás en cuarentena, dejaste de salir. ¿Qué tal si le regalas dos viajes de tu BIP que hoy descansa? O dos pasajes en tu micro preferida entre Villa Alemana y Valparaíso, o un recorrido de ida y vuelta por Talca. O un pasaje interurbano por el sur. Desde $1.000 nos puedes ayudar. Estamos trabajando desde nuestras casas en preparar actividades de muy corto plazo, tenemos que seguir moviéndonos. No por nosotros, sino por las abejas. Te invitamos a reflexionar sobre nuestra voz pública en pedir cambios sociales así como a colaborar. Desde casa, con un aporte simbólico. Cárgale la BIP al Bombus Dahlbomii AQUÍ.

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¿Qué plantar para las abejas nativas?

Al ojo común no es tan obvia la relación, pero existe una sincronía fundamental entre la flora nativa y las abejas silvestres. Han pasado miles de años forjando esta relación de dependencia, en la cual han evolucionado para aprovecharse mutuamente. Las abejas se alimentan de la flora y estas últimas aprovechan del servicio de polinización de las abejas para la producción de semillas y frutos que, dado el vínculo con toda la cadena de seres vivos de un lugar, también son aprovechados como alimento.
La flora nativa se denomina así al estar presente de manera natural en un lugar. Es decir, lo nativo variará de acuerdo a la región geográfica en la que nos ubiquemos. Por esta misma razón, la flora nativa ha evolucionado y se ha vuelto más resistente a plagas, tipo de suelo, a los intensos eventos atmosféricos y, si está en el lugar adecuado, necesitará de poca atención para su cuidado.

Además de estas provechosas características, la flora nativa entrega más beneficios para los humanos, como la regulación térmica, algo muy importante con el aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor por cambio climático, y agravada por las “islas de calor” generadas por el hormigón (caminos, carreteras, edificios, explanadas). También reduce la erosión en zonas de pendiente, ya que fija y enriquece el suelo. Son casi incuantificables los beneficios.

La muy aromática menta de árbol (Satureja gilliesii)

Algunos ejemplos de plantas nativas, para la ciudad de Santiago y alrededores, considerando jardín, azoteas y plazas:

– Brea (Tessaria absinthioides).
– Chilco (Fuchsia magellanica) arbusto.
– Arvejilla (Vicia magnifolia), trepadora semisombra.
– Menta de árbol (Satureja gilliesii), arbusto de zonas soleadas.

– Malva del Cerro (Sphaeralcea obtusiloba) suelos degradados y soleados.
Stachys sp.
– Coralillo (Lycium chilense), arbusto de zonas soleadas.
– Chupalla (Eryngium paniculatum) bandejones y perímetros.
– Ortigas nativas (Loasa tricolor, Loasa placei, Loasa triloba) ubicadas idealmente al costado de muros o zonas poco transitadas. Son fundamentales para muchas especies, por ejemplo, para abejas del género Caupolicana, siendo su fuente principal de recursos.
– Culén (Psoralea glandulosa), arbolito. Muy fácil de propagar.
– Calceolaria o capachitos (Calceolaria sp) herbáceas/subarbustos con varias especies, fundamentales para las abejas aceiteras, como las del género Chalepogenus o Centris.
Baccharis, género con varias especies, muy importantes para el forraje, tanto para inicios como finales de temporada.

Abeja nativa de Chile, del grupo de “abejas aceiteras”, Chalepogenus caeruleus (Apidae) forrajeando una flor de Calceolaria sp. Descansan, entre labores, dentro de la mismas flores, conocidas comúnmente como capachitos.
Capachito blanco (Calceolaria nitida)

Especies de mayor tamaño pueden ser:
– Mayú (Sophora macrocarpa). Arbolito, semisombra.
– Ñipa (Escallonia rubra). Arbusto, sol, riego moderado.
– Huañil (Proustia ilicifolia). Arbusto, zonas soleadas.
– Pucana (Proustia cuneifolia). Arbusto, zonas soleadas.
– Mitique (Podanthus mitique). Arbusto, semisombra.
– Adesmia, Espinillo (Adesmia confusa).
En general, se necesitan especies perennes (que no botan hojas) para ayudar disipar el ruido, absorber y fijar en parte la polución y ayudar a refrescar, sobre todo en la enorme e influyente “isla de calor” de Santiago:
– Maitén (Maytenus boaria).
– Quillay (Quillaja saponaria).
– Peumo (Cryptocarya alba).
– Belloto del Norte (Beilschmiedia miersii).
– Bollen (Kageneckia oblonga).
– Naranjillo (Citronella mucronata).
– Corontillo (Escallonia pulverulenta).
– Boldo (Peumus boldus).
– Patagua (Crinodendron patagua).
– Culén (Otholobium glandulosum).
– Molle (Schinus latifolius).
– Algarrobo (Prosopis chilensis).
En ciertos lugares, en el perímetro idealmente, los chaguales o puyas (Puya sp), alternando con cactus (Echinopsis sp o Eriosyce sp), algarrobos (Prosopis chilensis) o taras (Caesalpina spinosa), todos de bajo requerimiento hídrico.
Para los deslindes se pueden utilizar cercos vivos con los cruceros (Colletia hystrix y Colletia ulicina). Estos son muy importantes para diversas abejas nativas, muy aromáticos y espinosos.
En la orilla de la casa, escalones, se puede utilizar menta de árbol (Satureja gilliesii) y Coralillo (Lycium chilense) y una serie de herbáceas nativas como alstroemerias (Alstroemeria sp), añañucas (Phycella sp, Rodophiala sp).

Un macho haciendo lo suyo sobre Pteromonnina pterocarpa.

Nidos
A nivel general, la mayoría de las abejas nativas son solitarias y utilizan diversos sustratos para hacer sus nidos, principalmente en el suelo (arenoso o arcilloso), al menos un metro de profundidad, también en tallos (de la Puya, por ejemplo) o ramas y troncos en galerías abandonadas de coleópteros. Por ende, dejar sustratos y estos espacios intocables, es muy importante.

Apartado: Aguas Grises
Para maximizar nuestro impacto positivo en el día a día, regar con aguas grises (ducha, lavadora,) junto con la utilización de las azoteas con espacios y sistemas de fijación, para ir abonando con tierra de compost (compostaje de desechos orgánicos como cáscaras, hojas, generados por los habitantes del edificio) y así tener un excelente sustrato (tierra) para plantar flora nativa junto a huertos para autoconsumo.