Por qué se están muriendo las abejas? La crisis silenciosa de los polinizadores silvestres
Desmitificar es lo primero
Si se habla de abejas, la mayoría de las personas pensará inmediatamente en la abeja melífera o de apicultor (Apis mellifera). Sin embargo, esta es solo una especie exótica e introducida en la gran mayoría de los continentes. A la fecha, se han descrito más de 20.000 especies de abejas silvestres en el mundo, y se estiman miles más aún por descubrir y describir por la ciencia.
A diferencia de la abeja melífera —que es un animal doméstico bajo manejo productivo—, las abejas nativas son mayoritariamente solitarias, nidifican en el suelo o en cavidades preexistentes de la madera, y sostienen de forma exclusiva la resiliencia de la flora endémica. Su declive representa un riesgo sistémico para la biodiversidad global.
Créditos: Fundación Abejas de Chile
Principales causas del declive global y local
La comunidad científica internacional coincide en que la pérdida de polinizadores no se debe a un único factor, sino a un fenómeno de sinergia de estresores (IPBES, 2016). Los impactos ambientales se multiplican cuando actúan de forma simultánea sobre las poblaciones silvestres:
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Pérdida de hábitat y fragmentación: La degradación de los paisajes naturales por el cambio de uso de suelo (expansión urbana y monocultivos agroindustriales) reduce drásticamente la disponibilidad de sitios de nidificación y recursos florales. La fragmentación aísla genéticamente a las poblaciones, disminuyendo su viabilidad a largo plazo (Goulson et al., 2015).
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Uso de pesticidas y cócteles químicos: La exposición a insecticidas (particularmente neonicotinoides y sulfoxaminas) y herbicidas como el glifosato ejerce efectos letales y subletales. Estos químicos alteran el sistema nervioso central de las abejas, deteriorando su capacidad de orientación, memoria olfativa, forrajeo y su sistema inmunológico (Bartomeus et al., 2016; Woodcock et al., 2017).
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Especies invasoras y competencia asimétrica: La introducción indiscriminada de polinizadores comerciales exóticos (como Bombus terrestris y la propia Apis mellifera) genera una competencia asimétrica por recursos florales esenciales. Las especies nativas, adaptadas a nichos específicos, son desplazadas de sus fuentes de alimento tradicionales (Goulson, 2017).
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Cambio climático y desacople fenológico: El aumento térmico anómalo y la alteración de los regímenes de precipitación provocan un desfase temporal y espacial entre los ciclos de vida de las abejas silvestres y los periodos de floración de las plantas con las que coevolucionaron. Este desacople fenológico condena a las especies emergentes a la inanición (Settele et al., 2016).
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Enfermedades y derrame de patógenos (Pathogen Spillover): Las abejas silvestres enfrentan una carga patógena sin precedentes debido a la dispersión de virus, hongos (como Nosema bombi) y parásitos provenientes de colonias comerciales infectadas. Al compartir flores, las abejas exóticas actúan como vectores biológicos infectando a las especies nativas que carecen de defensas inmunológicas evolutivas contra estos agentes (Meeus et al., 2018).
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Depredadores naturales en ecosistemas degradados: Si bien la presión de aves, arañas y otros insectos es un componente natural de las redes tróficas, en el contexto actual de poblaciones nativas ya diezmadas y hábitats simplificados, la pérdida de individuos por depredación acelera los vórtices de extinción local.
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Pérdida de diversidad genética: El cuello de botella genético provocado por la drástica reducción del tamaño poblacional limita la capacidad de adaptación evolutiva de las abejas nativas ante nuevas presiones ambientales y patógenos emergentes (Potts et al., 2016).
¿Qué podemos hacer? Estrategias sistémicas de conservación
La protección de la melitofauna silvestre requiere transitar desde la observación hacia la aplicación de modelos territoriales basados en evidencia científica. La Fundación Abejas de Chile ha desarrollado e impulsado matrices de conservación adaptadas a esta crisis:
1. Conservación, restauración del hábitat y Comarcas de Conservación
Es urgente proteger los ecosistemas remanentes y restaurar la conectividad ecológica a través de corredores biológicos. Se promueve la implementación de las Comarcas de Conservación (diseñadas por la Fundación Abejas de Chile), las cuales delimitan zonas geográficas prioritarias donde se resguarda la flora nativa acompañante, se protegen los sustratos específicos de nidificación (suelo expuesto, laderas arcillosas, madera muerta) y se mitiga el impacto antrópico directo.
2. Transición agrícola y Agrocomarcas
Resulta indispensable establecer marcos regulatorios estrictos que prohíban los pesticidas de alto impacto ambiental y promuevan las Agrocomarcas. Este modelo integra la matriz productiva con la conservación biológica, fomentando la agricultura orgánica, los manejos agroecológicos, la mantención de setos vivos y parches de vegetación nativa que actúan como refugios y fuentes de alimento permanente para los polinizadores silvestres locales.
3. Comarcas Urbanas, educación y concientización
La desconexión urbana con la naturaleza exige un cambio de paradigma en el diseño de las ciudades. Las Comarcas Urbanas abogan por la reconversión de espacios verdes públicos y privados mediante la utilización de flora nativa y el diseño de «hoteles de abejas» validados científicamente. Paralelamente, la educación ambiental basada en la taxonomía y ecología de las abejas nativas permite desmitificar la exclusividad de Apis mellifera en la ciudadanía.
4. Marcos legales y protección de especies amenazadas
Se requiere la categorización urgente de las especies de abejas silvestres en las listas rojas de conservación nacionales e internacionales (UICN) para activar herramientas de protección legal. Esto incluye la prohibición absoluta de importación de polinizadores exóticos y la regulación estricta del traslado de colmenas comerciales hacia áreas silvestres protegidas.
5. Investigación continua y monitoreo a largo plazo
La formulación de políticas públicas efectivas depende de la ciencia de frontera. Los programas de monitoreo a largo plazo —como los desarrollados de manera sostenida por la Fundación Abejas de Chile— permiten trazar las fluctuaciones poblacionales, identificar síndromes de polinización específicos, describir nuevas especies y evaluar de manera cuantitativa el éxito de las estrategias de conservación implementadas.
Referencias científicas actualizadas
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Bartomeus, I., et al. (2016). Environmental pollutants and bees: A review of the evidence. Environmental Pollution, 208, 351-364.
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Goulson, D., Nicholls, E., & Potts, S. G. (2015). Bee declines driven by habitat loss and fragmentation. Nature, 525(7571), 204-207.
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Goulson, D. (2017). Invasive species and the decline of native bees. Trends in Ecology & Evolution, 32(1), 1-9.
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IPBES (2016). The assessment report of the Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services on pollinators, pollination and food production. S.G. Potts, V. L. Imperatriz-Fonseca, & H. T.精神 (Eds.). Secretariat of the Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services, Bonn, Germany.
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Meeus, I., et al. (2018). Pathogen spillover from honey bees to wild pollinators: Consequence for native bee conservation. Current Opinion in Insect Science, 26, 1-7.
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Potts, S. G., et al. (2016). Safeguarding pollinators and their values to human well-being. Nature, 539(7628), 220-229.
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Settele, J., Memmott, J., & Cameron, S. A. (2016). Climate change and wild bees: Phenological mismatches and range contractions. Nature Climate Change, 6(1), 9-17.
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Woodcock, B. A., et al. (2017). Country-specific effects of neonicotinoid pesticides on honey bees and wild bees. Science, 356(6345), 1391-1395.