Cuando una flor ornamental se convierte en trampa ecológica: abejas nativas, rododendros y grayanotoxinas en Chile

Fundación Abejas de Chile documenta un fenómeno de mortandad masiva asociado a azaleas y rododendros ornamentales

Abejas de Chile, hoy Fundación Abejas de Chile, viene estudiando desde hace varios años un fenómeno recurrente de mortandad de abejas y abejorros nativos asociado a azaleas y rododendros ornamentales, plantas pertenecientes al género Rhododendron.

Desde el año 2016 comenzamos a recibir fotografías y antecedentes desde distintos puntos de Chile. En esos registros se observaban abejas y abejorros nativos muertos o agonizantes, a veces acumulados en gran número bajo plantas de azaleas o rododendros en plena floración.

Con el tiempo, mediante preguntas dirigidas, revisión de imágenes, fechas, ubicación, especie vegetal asociada y patrón de acumulación de los insectos, logramos reconocer que no se trataba de eventos aislados, sino de un fenómeno repetido en distintas localidades y temporadas.

En algunos sitios y fechas, la mortandad puede llegar a ser masiva, afectando a diversas especies de abejas nativas y abejorros. El patrón más llamativo es la presencia de individuos muertos, paralizados o con signos de desorientación cerca de plantas de Rhododendron, especialmente durante floraciones abundantes.

Abejas nativas afectadas por un Rododendro

Una hipótesis inicial

Nuestra hipótesis principal es que ciertas especies, híbridos o cultivares de Rhododendron podrían estar actuando como una trampa tóxica para parte de la fauna de abejas nativas chilenas.

El género Rhododendron no forma parte de la flora nativa de Chile. Aunque no es correcto describirlo como exclusivo del hemisferio norte, sí corresponde a un linaje vegetal ajeno a la historia evolutiva de las abejas nativas chilenas. Su distribución natural es amplia e incluye regiones de Asia, Europa, Norteamérica, Himalaya, Malesia y Nueva Guinea, entre otras zonas. Kew reconoce al género Rhododendron como un grupo de gran diversidad y amplia distribución mundial.

Dentro de este género se han registrado compuestos tóxicos conocidos como grayanotoxinas, metabolitos secundarios presentes en distintos tejidos de la planta, incluyendo hojas, flores y néctar. Estas toxinas son diterpenoides oxigenados y han sido asociadas a funciones defensivas en la planta.

El punto crítico es que no todas las especies de Rhododendron producen las mismas concentraciones de grayanotoxinas, ni todos los tejidos contienen los mismos niveles. Un estudio de 2023 sobre variación de grayanotoxina I en especies de Rhododendron mostró que esta toxina puede variar entre tejidos y especies, con implicancias ecológicas para la relación entre defensa vegetal y polinización.

Por lo tanto, no corresponde afirmar que todo rododendro mata abejas. La formulación más precisa es otra: algunas especies, híbridos o cultivares de Rhododendron podrían presentar néctar químicamente riesgoso para ciertos polinizadores, dependiendo de la concentración de grayanotoxinas, del contexto ambiental y de la susceptibilidad de cada especie de abeja.

La clave evolutiva: exposición, tolerancia y susceptibilidad

En regiones donde ciertas especies de Rhododendron son nativas, algunos polinizadores han coexistido con estas plantas durante largos periodos evolutivos. Esa historia compartida podría explicar por qué algunas especies presentan mayor tolerancia a ciertos compuestos presentes en el néctar.

En Chile, en cambio, las abejas nativas evolucionaron sin contacto natural con Rhododendron. Por ello, cuando estas plantas ornamentales son introducidas en jardines, plazas, parques o zonas urbanas, pueden ofrecer un recurso floral atractivo, pero químicamente riesgoso para especies locales que no poseen una historia evolutiva previa con esos compuestos.

La abeja puede ser atraída por la flor, consumir néctar con grayanotoxinas, sufrir alteraciones neuromusculares, pérdida de coordinación, incapacidad de vuelo, parálisis o muerte.

Este planteamiento permite explicar por qué en algunos lugares se observan acumulaciones de abejas muertas bajo estas plantas, mientras en otros sectores el fenómeno puede ser menor o incluso no visible. La severidad probablemente depende de varios factores combinados: especie o cultivar de Rhododendron, concentración de grayanotoxinas, volumen de floración, disponibilidad de flora alternativa, temperatura, estado fisiológico de los insectos, especies presentes y frecuencia de visita.

No se trata de inmunidad absoluta

Un punto importante es que no debemos hablar de “inmunidad” como si se tratara de una condición fija, permanente o universal. En este caso es más preciso hablar de tolerancia fisiológica, resistencia toxicológica, capacidad de detoxificación, aclimatación individual o adaptación poblacional.

Estudios realizados con Rhododendron ponticum han mostrado que distintas especies de abejas pueden reaccionar de forma muy diferente frente a grayanotoxinas presentes en el néctar. En el trabajo de Tiedeken y colaboradores, se comparó el efecto de grayanotoxina I y III sobre Apis mellifera, Andrena carantonica y Bombus terrestris. La abeja melífera resultó mucho más susceptible, mientras que Bombus terrestris y Andrena carantonica mostraron mayor tolerancia bajo las condiciones experimentales evaluadas.

Sin embargo, esa tolerancia no debe interpretarse como inmunidad absoluta. Que una especie tolere ciertas concentraciones en un ensayo no significa que tolere todos los cultivares, todas las dosis, todas las condiciones ambientales o todas las exposiciones repetidas.

De hecho, Fundación Abejas de Chile ha registrado al menos un caso en que abejorros Bombus terrestris se vieron afectados en una localidad. Este antecedente es relevante porque sugiere que incluso especies consideradas relativamente tolerantes pueden verse comprometidas bajo determinadas condiciones.

La tolerancia puede romperse si cambia la dosis, la concentración de toxinas, el estado fisiológico del insecto, la disponibilidad de alimento alternativo, la temperatura, la presencia de pesticidas, la exposición repetida o la combinación con otros factores de estrés.

Una oportunidad científica mayor

Lo que comenzó como una alerta por mortandad de abejas nativas en jardines chilenos puede transformarse en una oportunidad científica de escala internacional.

El caso chileno es especialmente valioso porque permite estudiar a polinizadores que no evolucionaron junto a Rhododendron. En contraste, regiones como India, Himalaya y otras zonas donde existen rododendros nativos ofrecen sistemas donde plantas y polinizadores han coexistido durante largos periodos evolutivos.

El contacto recibido desde India refuerza esta posibilidad. Comparar escenarios como Chile e India podría abrir una línea de investigación global sobre susceptibilidad, tolerancia, detoxificación y adaptación de polinizadores frente a toxinas florales naturales.

En Chile, además, los rododendros y azaleas ornamentales tienen presencia importante hacia zonas del centro sur y sur del país. Esto genera un gradiente de exposición muy interesante: algunas poblaciones de abejas podrían estar expuestas de manera recurrente a estas plantas, mientras otras solo las encuentran ocasionalmente o nunca han tenido contacto con ellas.

Ese gradiente puede permitir comparar:

  1. Especies altamente susceptibles.
  2. Especies aparentemente tolerantes.
  3. Poblaciones expuestas durante varias generaciones.
  4. Poblaciones sin exposición previa.
  5. Zonas urbanas con alta presencia ornamental.
  6. Zonas rurales o periurbanas con menor presencia de Rhododendron.
  7. Áreas de transición donde las abejas nativas podrían estar enfrentando una presión química nueva.

Preguntas científicas que se abren

La pregunta de fondo ya no es solamente si ciertas azaleas o rododendros matan abejas. Las preguntas más profundas son otras:

  1. ¿Qué especies chilenas mueren, cuáles se paralizan y cuáles toleran el néctar de Rhododendron?
  2. ¿La mortalidad depende más de la especie de abeja, de la especie o cultivar de Rhododendron, o de la concentración real de grayanotoxinas?
  3. ¿Existen poblaciones de abejas chilenas más tolerantes en zonas donde los rododendros son frecuentes desde hace décadas?
  4. ¿La tolerancia puede aparecer dentro de la vida de un individuo, o requiere selección durante varias generaciones?
  5. ¿Cuántas generaciones serían necesarias para que una población expuesta aumente su tolerancia?
  6. ¿Esa tolerancia tiene costos biológicos, como menor longevidad, menor fecundidad, menor eficiencia de forrajeo o menor capacidad de orientación?
  7. ¿La exposición subletal altera vuelo, memoria floral, conducta de limpieza, termorregulación o capacidad reproductiva?
  8. ¿Qué ocurre con abejorros introducidos como Bombus terrestris cuando enfrentan rododendros cultivados en Chile?
  9. ¿Las abejas aprenden a evitar flores tóxicas, o siguen visitándolas por falta de alternativas?
  10. ¿La presencia de flora nativa simultánea reduce la mortalidad al diluir la exposición?
  11. ¿La grayanotoxina actúa sola, o se potencia con pesticidas, fungicidas, estrés térmico, déficit nutricional o patógenos?
  12. ¿Existen biomarcadores de tolerancia, como actividad de enzimas detoxificantes, diferencias en canales de sodio o respuestas conductuales específicas?

De las toxinas florales a la ecotoxicología de polinizadores

Este fenómeno también puede servir como modelo para estudiar una pregunta más amplia: ¿cómo enfrentan los polinizadores los compuestos neuroactivos presentes en el ambiente?

Las grayanotoxinas son toxinas naturales producidas por plantas. Sin embargo, los mecanismos fisiológicos que permiten tolerar, metabolizar o resistir ciertos compuestos podrían entregar información útil para comprender la respuesta de las abejas frente a otras sustancias, incluyendo toxinas vegetales, pesticidas y contaminantes ambientales.

Esta idea debe plantearse con cuidado. No se trata de “hacer abejas resistentes a pesticidas” ni de justificar la exposición a agroquímicos. Al contrario, se trata de entender los límites fisiológicos de los polinizadores, sus mecanismos de detoxificación y las condiciones bajo las cuales esos mecanismos fallan.

Comprender por qué una especie muere, otra queda paralizada y otra tolera una exposición similar puede aportar información clave para la conservación de polinizadores en un mundo cada vez más expuesto a plantas ornamentales exóticas, pesticidas, estrés climático y pérdida de hábitat.

Hipótesis de trabajo

1. Hipótesis de toxicidad diferencial por especie o cultivar de Rhododendron

No todas las azaleas y rododendros tendrían el mismo nivel de riesgo. Algunas especies, híbridos o cultivares podrían producir néctar con mayor concentración de grayanotoxinas, mientras otros podrían producir cantidades bajas o no detectables.

2. Hipótesis de susceptibilidad diferencial entre abejas nativas

Las especies chilenas podrían presentar distintos niveles de tolerancia. Algunas podrían morir rápidamente, otras quedar temporalmente paralizadas y otras evitar la planta o tolerarla parcialmente.

3. Hipótesis de trampa ecológica ornamental

Las azaleas y rododendros podrían atraer abejas por señales florales intensas, pero entregar un recurso químicamente riesgoso. Esto sería especialmente grave en ciudades o jardines con baja disponibilidad simultánea de flora nativa.

4. Hipótesis de zona de transición

En zonas del centro sur y sur de Chile, donde azaleas y rododendros son más frecuentes como ornamentales, podrían existir poblaciones de abejas con distintos niveles de exposición histórica reciente. Esto permitiría comparar respuestas entre poblaciones expuestas y no expuestas.

5. Hipótesis de aclimatación individual

Algunos individuos podrían modificar temporalmente su respuesta fisiológica tras exposiciones bajas o repetidas, aumentando su capacidad de detoxificación. Esto debe probarse experimentalmente, porque no equivale a adaptación evolutiva.

6. Hipótesis de adaptación poblacional

Si una población de abejas está expuesta durante varias generaciones a un recurso floral tóxico, podrían seleccionarse individuos con mayor tolerancia. En abejas solitarias con una generación anual, este proceso podría tomar años o décadas. En especies con ciclos más rápidos o varias generaciones por temporada, podría ocurrir en menos tiempo, pero debe comprobarse con evidencia.

7. Hipótesis de ruptura de tolerancia

Una especie aparentemente tolerante puede verse afectada si la concentración de grayanotoxinas supera cierto umbral, si la exposición es repetida o si el individuo está bajo estrés térmico, nutricional, químico o sanitario.

8. Hipótesis de tolerancia cruzada

Los mecanismos que permiten tolerar grayanotoxinas podrían compartir rutas fisiológicas con la respuesta frente a otros compuestos neuroactivos. Esta hipótesis debe evaluarse con extremo cuidado, pero podría ser relevante para comprender la vulnerabilidad de los polinizadores frente a toxinas naturales y contaminantes químicos.

Datos mínimos que necesitamos registrar

Para avanzar desde la observación de campo hacia una investigación robusta, cada evento debería registrar al menos:

  1. Fecha exacta del evento.
  2. Comuna, localidad y coordenadas aproximadas.
  3. Fotografías de la planta completa, hojas, flores y entorno.
  4. Identificación tentativa de la planta ornamental, idealmente especie, híbrido o cultivar.
  5. Número aproximado de abejas muertas o agonizantes.
  6. Fotografías dorsales, laterales y frontales de las abejas afectadas.
  7. Conducta observada antes de morir: temblores, parálisis, vuelo errático, caída o incapacidad de despegar.
  8. Presencia o ausencia de otras flores disponibles cerca.
  9. Uso reciente de pesticidas, fungicidas o fertilizantes en el jardín.
  10. Hora del día, temperatura aproximada y condición climática.
  11. Si los cadáveres están directamente bajo Rhododendron o dispersos en el entorno.
  12. Si hay abejas visitando activamente las flores en el momento del registro.
  13. Si el evento se repite en años sucesivos en el mismo lugar.
  14. Si afecta a una sola especie o a varias especies simultáneamente.

Una alerta y una oportunidad

La presencia de abejas muertas bajo rododendros no debe tratarse como una simple curiosidad de jardín. Puede ser una señal de interacción negativa entre una planta ornamental exótica y polinizadores nativos sin historia evolutiva previa con sus compuestos químicos.

Al mismo tiempo, este fenómeno abre una oportunidad científica extraordinaria. Desde Chile se puede contribuir a una red internacional de investigación sobre grayanotoxinas, polinizadores, tolerancia fisiológica, adaptación local y ecotoxicología comparada.

Chile ofrece un escenario único: abejas nativas expuestas a un género vegetal que no forma parte de su flora original. India, Himalaya y otras regiones con rododendros nativos ofrecen el contraste opuesto: plantas y polinizadores con una historia evolutiva compartida.

Comparar ambos mundos podría ayudar a responder preguntas profundas sobre cómo los polinizadores enfrentan toxinas florales naturales, qué especies son más vulnerables, qué poblaciones pueden adaptarse y qué límites fisiológicos existen frente a un ambiente cada vez más modificado por plantas exóticas, cambio climático y contaminantes.

Lo que comenzó como registros de abejas muertas enviados por personas desde distintos puntos de Chile puede transformarse en una línea de investigación global.

Invitación a colaborar

Fundación Abejas de Chile invita a personas, investigadores, viveros, municipios, jardines botánicos, universidades y observadores de naturaleza a colaborar documentando eventos de mortandad de abejas y abejorros asociados a azaleas y rododendros.

Cada fotografía, cada localidad y cada registro puede ayudar a comprender mejor este fenómeno y a proteger a las abejas nativas de Chile.

Si observas abejas o abejorros muertos bajo azaleas o rododendros, registra la fecha, localidad, fotografías de la planta, fotografías de los insectos y cualquier antecedente relevante del lugar.

La conservación de las abejas nativas también comienza observando con atención lo que ocurre en nuestros jardines.

Referencias sugeridas

Royal Botanic Gardens, Kew. Hidden poisons in rhododendron nectar.

Tiedeken, E. J. et al. 2016. Nectar chemistry modulates the impact of an invasive plant on native pollinators. Functional Ecology.

Fattorini, R. et al. 2023. Grayanotoxin I variation across tissues and species of Rhododendron suggest pollinator herbivore defence trade offs. Phytochemistry.

Royal Botanic Gardens, Kew. Rhododendron L., Plants of the World Online.

Ciencia ciudadana

Para colaborar con registros de este fenómeno, solicitamos a quienes encuentren abejas muertas bajo azaleas o rododendros en flor que nos envíen fotografías o videos claros de los ejemplares, junto con la localidad exacta del hallazgo, idealmente mediante enlace de Google Maps o coordenadas. Con esa información podremos orientar los pasos siguientes para documentar correctamente el caso.

Correo electrónico: proyectorx@abejasdechile.com

WhatsApp: +56998702649

Pueden seguir este y otro proyectos de la Fundación en las redes sociales.

A la fecha, todos nuestros proyectos, incluyendo el RXs, han sido autogestionados, quedando un largo camino, el que requiere equipamiento específico, movilidad, sueldos, etc.

Particulares y empresas interesados en apoyar este y otros proyectos de la Fundación Abejas de Chile, por favor contactarse al correo electrónico contacto@abejasdechile.com

Iremos liberando información, medidas y las diferentes líneas de investigación asociadas. Análisis de laboratorio, subletalidad, interacciones, precursores y factores concomitantes, entre otros.

¡Muchas gracias!

Fundación Abejas de Chile