Las abejas no recorren el paisaje al azar. Interpretan señales. Leen colores, formas, contrastes, humedad, temperatura, orientación solar, cargas eléctricas y compuestos químicos emitidos por flores, plantas, nidos y otros organismos. Esa capacidad de lectura fina les permite ser más eficaces: encontrar alimento, evitar flores poco rentables, regresar a sus nidos y reducir pérdida de …